Diferencias programáticas con Fajardo

Estas son mis diferencias con el programa de Fajardo, más adelante escribiremos sobre nuestra diferencias con Vargas y Duque que consolidan un solo bloque similar:

La lucha contra la corrupción sin el cambio de la base económica que la origina es simplemente una hipocresía. Los dineros fáciles desde el narco, el carbón y el petróleo son el objeto del pillaje y desatan el pillaje generalizado que estamos viendo en el país.

Una economía productiva de dineros trabajados disminuye la corrupción. Pensar que se acaba la corrupción porque el presidente no roba, de hecho no me robe ni un peso en la alcaldía de Bogotá y jamás he comprado un voto en mi vida, o pensar que simples cambios de norma electoral pueden acabar la corrupción como Fajardo propone es una verdadera ingenuidad, además de la conducta ética del gobernante y de un marco electoral transparente se necesita un cambio del modelo económico del sistema rentístico y depredador de dineros fáciles hacia una economía de la producción y del trabajo que hace de los dineros y de la riqueza, dineros trabajados, mucho más apreciados por la sociedad y cuidados por esta lo que provoca una disminución sensible de la corrupción. Recuerde que Mockus no se robó un peso pero fué él el que le entregó al grupo Nule la comercialización del agua potable de Bogotá.

No estoy de acuerdo en mantener como eje las EPS en salud; mi propuesta se basa en reducir su papel y quitarle la intermediación financiera a la salud y a gestión del riesgo mediante un sistema preventivo público con atención médica en el hogar y el sostenimiento desde el presupuesto del avance tecnológico y la especialización en la red pública hospitalaria nacional.

Es un error pensar que las fallas del actual sistema de salud se deben a la corrupción, los nuevos avances tecnológicos o los malos hábitos de salud como escribe Fajardo y sus aliados, aunque son problemas reales, esta manera de diagnosticar los problemas del modelo de salud oscurecen las causas del problema, el problema fundamental del sistema de salud que tiene Colombia es la enorme intermediación financiera que las EPS hacen de sus recursos. Cuando el programa de Fajardo dice que se trabajara con los mismos actores del sistema el papel de las EPS, pues las EPS por sí mismas no reducirán su papel protagónico en el sistema, no hay voluntad en el programa de Fajardo de quitarle ese papel así se unifique el régimen contributivo con el subsidiado, que de paso ya la Corte constitucional ordenó y que sin desintermediación financiera solo provoca un mayor hueco en las finanzas de los hospitales.

La restricción del papel de las EPS, es central para cambiar el modelo de Salud. El modelo preventivo, contrario a lo que piensa Fajardo no son los actuales programas de vacunación, agua potable o nutrición; va mucho más allá, implica un cuerpo de más de 40.000 profesionales de la salud distribuidos en el territorio, pagos por el presupuesto nacional, capaces de atender en sus hogares a la totalidad de la población Colombiana hasta el nivel de atención básica con capacidad resolutiva si se requiere de los otros niveles de complejidad. un ejército de la salud plantado en el territorio y dotado de capacidad resolutiva. La restricción del papel de las EPS implica sostener presupuestalmente los esfuerzos de avance tecnológico y de especialización de la red pública hospitalaria a escala nacional. Con solo mencionar la red pública pero dejarla en manos de la contratación de las EPS, solo se ahondará la crisis financiera y los cierres de los hospitales públicos.

Me separa de Fajardo pensar que la ciencia y la tecnología están en función de la competitividad. Al contrario hoy la ciencia y la tecnología se desarrollan en atmósferas de trabajo colaborativo a escala mundial, para lo cual es imprescindible cambiar el modelo de educación llevado a la competencia individual que nos rige por el de los tres amores: el amor a la naturaleza, el amor al saber y el amor al trabajo en equipo. Las redes y esta nueva concepción de la educación son las que permitirían que científicos colombianos pudieran colaborar en las investigaciones de la ciencia y la innovación tecnológica de punta en el mundo. La ciencia en el mundo avanza bajo la forma del trabajo colaborativo y no en la forma de la competencia que ha agotado su capacidad de generar lo nuevo.

El presupuesto del uno por ciento del PIB que propone la coalición se queda completamente corto para este objetivo. La extensión de las redes a todo el territorio nacional, la utilización del SENA para la apropiación generalizada de la sociedad en el uso económico de las redes y el sistema de universidad pública de calidad y gratuita entran al sistema de ciencia y tecnología de Colombia y valen mucho más que un uno por ciento del PIB, el espacio central de la investigación hoy debe ser la Universidad y para ello debe ser ampliamente financiada

Hay que reconocer que en el programa de Fajardo se incluyen los logros del programa ejecutado en educación por la Bogotá Humana. Y eso es importante dado que el programa de Fajardo en Antioquia no funcionó. El programa de la Bogotá Humana se centró en La jornada única con articulación del aprendizaje de artes y deportes, el mejoramiento de la calidad vía financiación de la preparación de posgrado del magisterio, el comienzo en la atención integral a la primera infancia, eso mismo está escrito en el programa de Fajardo.

Pero la atención integral a la primera infancia no solo necesita una mejor preparación de las madres comunitarias, hay que construir una provisión integral de servicios estatales en los hogares con niños menores de tres años, con guarderías, incluso nocturnas, con miles de jardines infantiles y profesorado profesional que cubra los tres años de preparación preescolar. Solo así Colombia saldará una deuda real de atención a su niñez que ha sido causa de la violencia durante décadas. La mortalidad infantil y la desnutrición no se corrigen manteniendo el pobre sistema de atención de los actuales gobiernos. Crear un sistema público fuerte, profesionalizado y que cubra todo el territorio con alimentación, arte , afectos, salud, y educación puede garantizar con el cuidado familiar, una infancia alegre y sana, base de un futuro país grande y amado.

No estoy de acuerdo en mantener la beca como el eje de inclusión en educación superior como propone Fajardo, el programa ser pilo paga discrimina por definición a la juventud. Necesitamos un sistema universitario de calidad, público y gratuito que permita que cualquier joven, hombre o mujer, pueda ingresar sin barreras a la educación superior; Un sistema de educación superior público y gratuito con capacidad de cobertura universal a la juventud que sale de los colegios públicos implica una inversión adicional a la existente al quinto año del programa de unos 15 billones de pesos anuales en el presupuesto educativo. Esta adición haría del presupuesto para la educación la prioridad presupuestal, la partida más importante incluso con sacrificio de los gastos menos importantes si la realidad fiscal así lo amerita, sin hacer esto solo generamos un discurso ligado a la retórica.

No estoy de acuerdo en mantener la política de privatización de servicios públicos; comenzando por el agua y la energía eléctrica debemos pasar a gestiones comunitarias del agua con el mínimo vital gratuito y a la generación de energía eléctrica en el hogar. La generación de energía eléctrica en el hogar rebaja a fondo los costos de la energía y varía sustancialmente el mercado oligopólico de la generación de la energía en Colombia. Al mismo tiempo, solo una reducción sustancial de los costos de la energía hace viable la generalización del uso del transporte eléctrico que se abarata y la producción en casa. queremos extender a las ciudades de más de un millón de habitantes el subsidio sisben al transporte público y generar una operación eléctrica, férrea y pública en las principales troncales de las ciudades, cambiando el actual sistema costoso y contaminante de buses BRT. El metro subterráneo para Bogotá y la subterranización del tramo central del metro de Medellín. La red de tranvías en la sabana de Bogotá y en la ciudad, las líneas férreas nacionales para pasajeros y carga desde el urabá chocoano hasta Maicao pasando por las principales ciudades del Caribe o los ejes nacionales férreos Valle del río Cauca, valle del río Magdalena, y la troncal férrea piedemonte Llanero. El programa de Fajardo en materia de servicios públicos solo menciona lo ya existente y no habla del principal problema de Colombia en esta materia: la privatización.

Olvida Fajardo que uno de los mayores problemas de la producción económica está en sus costos elevados por la captura de rentas en los servicios públicos, el transporte, los monopolios de importación, mucho más que en los impuestos empresariales. Colombia tiene un grave problema de sobrecostos que refleja la estructura rentística de unos grupos en el poder que solo parasitan de la escasa producción nacional a la que agotan.

Este es el punto que más me separa de Fajardo: su programa económico. La desigualdad no se trata con subsidios como dice la Coalición Colombia, la desigualdad es un problema de estructura de propiedad de los activos productivos: la tierra, el crédito y el saber. El pensamiento neoliberal llevó a la creencia que la desigualdad producida por la economía competitiva se corregía con subsidios estatales; ese pensamiento ha fracasado en el mundo que solo ha visto crecer la desigualdad a escala mundial. Colombia se ha convertido en líder mundial de la desigualdad social.

No es cierto que el empleo decente dependa de un modelo económico que apueste a las capacidades de la gente como afirma muy retóricamente Fajardo. Bajo las actuales condiciones jurídicas aún con la preparación de las y los trabajadores se mantiene la precarización laboral bajo una contratación indigna. El trabajo decente debe ser una norma nacional, una decisión del Estado. La contratación esporádica solo debe estar en trabajos transitorios. Es más, la única opción de corto plazo para la reactivación económica es el crecimiento real del salario a partir del cambio de legislación para generalizar la laboralización el mundo del trabajo asalariado. El crecimiento real del salario es el que permite la expansión del mercado interno de manera inmediata, las opciones de diversificación de las exportaciones, incremento de la producción agraria e industrial son los objetivos de mediano plazo.

Mientras Vargas y Duque proponen como salida de corto plazo a la crisis económica la reducción de los impuestos a los grandes capitales y el fracking en el petróleo, Fajardo sólo retoma las políticas de Santos fracasadas. Yo propongo incrementar el salario real a partir de laboralizar la relación salarial y acabar con los contratos civiles de corto plazo en el mundo del trabajo para aumentar el ingreso real como medida en el corto plazo para la reactivación económica.

Fajardo sólo retoma las políticas actuales de primer empleo como fórmulas de salida a la crisis económica en el corto plazo, eso no es suficiente, como lo demuestra ya el actual gobierno, el anuncio de acabar con los parafiscales que hace Fajardo solo llevaría a la destrucción del SENA, del ICBF y pondría en riesgo pensiones y salud. La disminución de la carga tributaria de las empresas en general no lleva a la reactivación económica sino a la profundización de la crisis. La reducción de los parafiscales como propone Fajardo es en realidad una reducción del salario real de trabajadoras y trabajadores. Es algo muy parecido a la rebaja de impuestos para el gran Capital que propone Vargas y Duque. Populismo empresarial se llama, pero su aplicación sólo profundizará la crisis económica de Colombia

Aunque Fajardo acoge nuestra propuesta de un modelo de pilares para el ahorro pensional y no menciona en su programa escrito lo que dijo públicamente sobre incremento de la edad pensional, lo cierto es que el primer nivel o pilar de reparto simple debe ser un fondo que se debe financiar no solo con aportes de empleados y empleadores sino con contribuciones de la economía informal, el presupuesto público y la expansión productiva del país sin lo cual ningún modelo pensional dará pensiones.

Ese primer pilar de reparto simple y universal le quitaría la mayor parte del control de los fondos pensionales a los dueños de los bancos y volvería a construir una palanca de financiación de inversiones afines al interés general.

La base de la expansión productiva de la economía colombiana es la clave de todo y se establece en la agricultura, la industria y los servicios afines pero depende fundamentalmente de poner fin al latifundio improductivo, la concentración del crédito y la concentración del saber en Colombia. La desigualdad social es el producto combinado de una concentración de la tierra, el saber y el crédito, y no como piensa Fajardo y sus aliados un problema de subsidios.

No es hablando con los bancos privados como propone Fajardo como lograremos la democratización del crédito, es con el fortalecimiento de la banca pública, las cajas cooperativas y el uso de monedas virtuales como lo lograremos y, menos aún, se podrá aumentar la producción agraria alimentaria si se mantiene el latifundio improductivo sobre el cual Fajardo no pronuncia una sola palabra. Con latifundio no habrá ni producción de alimentos a gran escala ni mucho menos industrialización ni mucho menos mercado interno, ni mucho menos base diversificada exportadora que no sea la extracción de minerales pura y simple.

No estoy de acuerdo en silenciarse ante el latifundio, si queremos expandir la agricultura de alimentos en Colombia, la producción de alimentos debe ser segura lo cual implica institucionalidad de protección al productor, conocimientos técnicos, banca agraria fuerte, seguros de cosechas y ampliación de las tierras fértiles para la agricultura en detrimento del latifundio improductivo; El latifundio improductivo debe dejar de existir en Colombia y el camino es elevar sustancialmente sus impuestos y comprar estatalmente las tierras para ser entregadas a campesinos, cooperativas y empresarios productivos.

De hecho lo que nos separa de Uribe y Vargas Lleras es la defensa, bajo la seguridad jurídica que no esgrimieron cuando desplazaron millones de campesinos de sus tierras, del latifundio improductivo.

Si Fajardo está por el mantenimiento del latifundio, no está en el campo democrático.

Si en lo interno es el latifundio, la falta de crédito y la falta de saberes la mayor restricción a la construcción de una fuerte economía productiva y a la equidad, en lo externo lo es la combinación de la dependencia hacia el petróleo y el carbón con el efecto destructor de los tratados de libre comercio.

No estoy de acuerdo en desproteger la producción agraria e industrial ante los TLC. Fajardo propone una comisión para estudiar los efectos de los TLC, eso no es sino más de lo mismo. En el fondo y lo dijo públicamente, Fajardo está del lado de mantener los TLC. Mi propuesta consiste en volver a un proteccionismo pero bajo las condiciones del siglo XXI que son las que determinan la lucha contra el cambio climático, el principal problema de la humanidad: Usar las llamadas tasas carbón, tasas  que miden la huella de gases efecto invernadero emitidos por el producto importado y se cobran como cualquier tasa a la importación de los productos encareciéndolos frente a la competencia interna. Las tasas carbón a importaciones son un instrumento eficaz y legítimo que permite proteger la producción de nuestra agricultura y nuestra industria, siempre que estas transiten hacia producciones de cero carbono. Las tasas carbón no solo son un instrumento proteccionista válido sino que estimulan la producción limpia en Colombia y ayudan a mitigar el cambio climático.

El programa de Fajardo en economía no resuelve la crisis de corto plazo, no fundamenta en realidad el tránsito hacia una economía productiva y no resuelve los peores efectos del neoliberalismo ejecutado por décadas sobre nuestra economía. Mucho menos propone una economía que pudiera generar equidad social, inclusión laboral y reequilibrio con la naturaleza.

La política de seguridad propuesta por Fajardo y su coalición piensa que a partir de la sanción de penas, contravenciones y del aumento de la población carcelaria se conseguirá más seguridad urbana y rural, supone que los comandos conjuntos, militares y policiales pueden acabar los focos de la inseguridad. En nada se distancia esta propuesta del control militar del territorio que propuso Uribe desde el 2003 y que llamó política de seguridad democrática.

 

En Bogotá Humana demostramos que hay otra política de seguridad más eficaz, sin dejar de fortalecer a la Policía y sobretodo a la justicia en este empeño. Redujimos la victimización directa en la ciudad, el porcentaje de personas que son víctimas de delitos, del 39% del 2009 al 20% en el 2015, según la encuesta de Bogotá Cómo Vamos. Lo hicimos a partir de la inclusión poderosa de la juventud popular en la educación, el arte, la entrega de espacios, e incluso de ingresos para quienes participaban en bandas delincuenciales a cambio de estudio y de dejar de delinquir.

Si se plantea una política fuerte a escala nacional de inclusión social juvenil, comenzando por Medellin y Cali, de separación de la población consumidora de drogas urbana de las mafias a partir de los CAMAD y los centros regulados de consumo, de la separación de la población campesina cultivadora de coca y mariguana de las mafias a partir de la compra estatal de cosechas, la sustitución de cultivos con créditos de largo plazo para el cultivo forestal y la entrega de tierras fértiles, podremos disminuir el poder del narcotráfico y la banda delincuencial urbana mejorando la seguridad general.

Incluso una política de desmantelamiento pacífico del narcotráfico con un endurecimiento a la reincidencia puede mejorar sustancialmente los niveles de seguridad y reconstrucción del tejido social de Colombia.

La delincuencia es una destrucción máxima de tejido social, pensar en solo medidas represivas como las que propone Fajardo sólo lleva a repetir el fracaso de las políticas de seguridad construidas y aplicadas en las últimas décadas. Una fuerza que plantee un cambio de verdad no puede caer en semejantes lugares comunes que tanto dolor y muerte han traido al país.

No estoy de acuerdo en que toda la política sobre cambio climático se reduzca a cumplir lo que propuso Santos a la COP21 como propone Fajardo, la propuesta de Santos debe ser superada sustancialmente tanto en mitigación como en adaptación al cambio climático. El gobierno de Santos olvidó que somos el quinto exportador mundial de Carbón, y que es el uso de esta mercancía el que produce con el petróleo el cambio del clima que puede acabar con la vida en el planeta; debemos transitar a una economía cero carbono y dejar de basar nuestra economía en el carbón y en el petróleo de aquí al año 2050 y este esfuerzo nos demanda saberes intensivos, redes, energías limpias generalizadas, cambios de nuestros modelos de movilidad urbana y rural,cambios en nuestras tecnologías de producción agraria e industrial, una universidad amplia y sólida para una sociedad vanguardia en biodiversidad, en diversidad cultural y en conocimiento, avalar las tristes propuestas que de manera ignorante propuso Santos en París no es más que demostrar que el tema del cambio climático no está en el pensamiento de la llamada Coalición Colombia.

Autor: gustavopetroblog

Dirigente político progresista de Colombia

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